Salud

Qué pasa con los respiradores: cuántos hay en la Argentina, quiénes los fabrican y cuántos se calcula que harían falta

Con todos los escenarios sanitarios abiertos, el Estado se prepara para administrar el recurso técnico médico más crítico que tendrá la crisis del nuevo coronavirus: los respiradores.

Se trata de equipos de “soporte de vida” que, combinados con otros 2 equipos técnicos clave -las bombas de infusión y el monitor- y los expertos en terapia intensiva son y serán determinantes para atender al 5% de contagiados que transitarán la enfermedad COVID-19 como pacientes graves y podrían requerir internación, según las estimaciones de Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y las últimas proyecciones públicas del Ministerio de Salud de la Nación.

Los últimos números consolidados del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA), indican que en el país, entre los distintos subsistemas de salud (nacional, provinciales, municipales y privados), había en enero de este año 8.544 camas de terapia intensiva de adultos.

De acuerdo con la evidencia internacional y nacional disponible, el grupo que integran adultos mayores con comorbilidades (enfermedades asociadas) es el más vulnerable ante la COVID-19.

Los datos no precisan cuántas de estas camas de terapia intensiva tienen respiradores, pero la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) estima que el 70% contaba con este equipamiento al iniciarse la crisis sanitaria, en los primeros días de marzo.

Del total de las 8.544 camas de terapia intensiva de adultos, la estadística indica que cada año entre el 60% y el 70% permanecen ocupadas por pacientes de otras patologías, con picos estacionales: traumatizados por siniestros viales en verano, afectados por neumonías en invierno, generalmente.

Achicar al máximo la ocupación de las camas de terapia (restringiendo y reprogramando las cirugías programadas) es necesario para “ampliar la capacidad de respuesta del sistema sanitario”, explicó Rosa Reina, presidenta de la SATI. En ese contexto, serán clave las 5.277 camas de terapia intermedia, que podrían descomprimir las terapias intensiva, señaló.

Para Reina, el primer objetivo es que el 100% de las camas de terapia intensiva para adultos estén “operativas” para la crisis.

De acuerdo con una estimación de la SATI, la cantidad de camas de terapia intensiva para adultos con respiradores rondaba en el inicio de la crisis entre las 6.544 y 6.744, es decir entre el 76 y el 78% del total de camas de terapia intensiva de adultos. La organización estimaba en la primera semana de abril que era necesario sumar entre 1.800 y 2.000 respiradores para llegar al objetivo básico.

Hasta ahora, el Gobierno nacional informó del envío a distintos puntos del país de 508 equipos, que es la totalidad de los disponibles en el país entre el 25 de marzo y el 10 de abril, por lo que se estima que la cantidad de camas para adultos con este equipamiento rondaba la semana última entre las 7.052 y las 7.252, proyectando la base de datos cerrados del Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino.

Además, desde el Ministerio de Salud de la Nación se anticipó que se distribuirán al menos 120 equipos por semana durante abril, por lo que hacia final de este mes se habrán sumado al menos otros 240 equipos, y 280 respiradores semanales durante mayo, es decir 1.120 al finalizar ese mes. Serían 1.360 respiradores, según la estimación oficial.

Así, el número estimado de respiradores instalados hacia fines de mayo rondaría entre 8.412 a 8.612, contabilizando los 508 ya distribuidos.

Proyecciones

La presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) estimó que para anticiparse a un escenario complejo frente a la pandemia de la COVID-19 el sistema sanitario debería contar con entre 9.800 y 10.000 camas de terapia intensiva para adultos, todas con equipos de ventilación asistida.

Este medio se comunicó con el área de Prensa del Ministerio de Salud, desde donde dijeron que la previsión oficial es que en los próximos días las camas de terapia intensiva para adultos con respirador sean alrededor de 9 mil en todo el país, unas 500 unidades por encima de la previsión general hacia fines de mayo.

El presidente Alberto Fernández dijo, en declaraciones a TN, que según las estimaciones se espera que el 5% de los pacientes contagiados requiera ingresar a cuidados intensivos. Y señaló: “El Gobierno está haciendo todo lo necesario para que en el mes de mayo tengamos todos los respiradores necesarios”.

Fabricantes de respiradores

Por tratarse de un insumo crítico a nivel mundial, la posibilidad de importar respiradores es sumamente limitada en el actual contexto de pandemia, admiten desde las empresas Tecme SA y Leistung, las únicas que fabrican este equipamiento médico en la Argentina.

Para desalentar la competencia entre jurisdicciones y la adquisición masiva de respiradores por parte de empresas privadas, el 25 de marzo último el Gobierno nacional dispuso centralizar la comercialización, por lo que la totalidad de la producción de ambas compañías será comprada por el Estado nacional, que lo distribuirá en las provincias y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según la “situación demográfico y epidemiológica”, como explica la Resolución 695 del Ministerio de Salud.

La restricción para adquirir respiradores alcanza a todas las jurisdicciones y a los privados. Así, el Gobierno se anticipó a una guerra de provincias y municipios por los respiradores, lo que habría puesto en desventaja a las regiones más postergadas. Con la medida, en los hechos, también se paralizó la exportación de este insumo.

Hasta antes de la restricción para comercializar, ambas empresas producían semanalmente 160 respiradores, con Tecme como principal fabricante del país (130 unidades/semana). El 80% de los equipos se exportaban, indicaron desde ambas empresas. Con la nueva demanda del Gobierno nacional, Tecme informó que ensambla 25 equipos por día, es decir 175 por semanaPor capacidad, Leistung proyecta fabricar 900 en los próximos cuatro meses, a razón de 56 por semana. Serían unos 1.848 equipos hasta fines de mayo. Para ambas empresas implica un desafío de organización, recursos y procesos industriales.

“En la fabricación interviene una red de 120 proveedores y varios insumos importados, desde cuestiones periféricas hasta aquellas que son vitales para el funcionamiento del equipo”, dijo Mauro Pairao, gerente de Leistung, respecto de las dificultades logísticas a las que se enfrentan estas compañías en el proceso de producción.

Aunque ambas compañías tienen plantas de producción en el extranjero, las posibilidades de importar los equipos que producen allí es nula: los Estados acapararon la producción, tal como hizo la Argentina, a través del Ministerio de Salud de cada país.

A las cuestiones de producción se agrega un recurso crítico para el sistema: los profesionales. Reina advierte que “faltará” personal idóneo en el caso de que el 100% de los respiradores disponibles en el país estuvieran en uso por distintas patologías (incluyendo la COVID-19), algo que actualmente no ocurre.

El 30% de los pacientes en terapia intensiva no requieren asistencia respiratoria, por lo que acordamos que un médico es responsable cada 7 camas. Ante la posibilidad de que la totalidad de los internados esté conectada, desde la SATI estimamos que se necesitará un médico cada cuatro camas”, dice Reina.

La posibilidad de desarrollar respiradores masivamente, y en poco tiempo, presenta varias dificultades: según explicó Pairao, de Leistung, por tratarse de un instrumento de precisión médica, los ensayos suelen demorar un año, proceso que atraviesa por la supervisión de distintas oficinas del Estado.

El último sábado, Carla Vizzoti, secretaria de Acceso a la Salud del Ministerio de Salud de la Nación, dijo que hasta ahora del total de camas de terapia el 50% están ocupadas, y de esas 115 son ocupadas por pacientes con COVID-19, “con disponibilidad y sin evidencia de aumento en la demanda” de camas críticas.

 

 

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