Política

Piden pericias psiquiátricas para un gobernador, en una escabrosa causa por abuso sexual

La Justicia de Río Grande pidió una pericia psiquiátrica sobre el gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, en la causa donde se lo investiga por el presunto abuso sexual de tres obreros de la construcción que hacían trabajos para la Municipalidad.

La orden llegó desde el juzgado 2 de Río Grande, donde Melella fue intendente antes de ser gobernador, a cargo del juez Raúl Sahade.

En la orden judicial a la que tuvo acceso Clarín se lee: «Practíquese peritaje psiquiátrico sobre el imputado Gustavo Daniel Melella, tendiente a determinar la estructura de su personalidad si presenta patología de índole sexual, y/o síntomas de perversión en términos psicopatológicos compatibles con los hechos denunciados, así como indicadores de desajustes o desviaciones de la lívido y/o en el área de la sexualidad”.

El juez también pidió al psiquiatra que analice el estado de salud mental del gobernador: «El perito psiquiatra deberá determinar el estado de salud mental de Melella, su estructura de personalidad, es decir si presenta indicios de personalidad psicopática, perversa, sádica, impulsividad, violencia o si es peligroso para sí o para terceros. Y si se encuentra en condiciones de comprender la criminalidad de sus actos».

El funcionario está imputado por el presunto delito de «abuso sexual coactivo», en la causa que investiga si pidió favores sexuales a trabajadores indigentes a cambio de empleo.

La imputación, que se hizo efectiva en octubre del 2018, responde a un «requerimiento de instrucción penal» tras la denuncia del obrero Mario Lovera, una de las tres presuntas víctimas de Melella que declararon en la sede judicial.

El fiscal sintetizó en aquel momento que el episodio con Lovera habría tenido lugar a mediados de 2016, «en circunstancias en que el denunciante se hizo presente en el domicilio de Melella y, una vez allí, el intendente lo interrogó sobre su situación laboral y le ofreció desempeñar funciones en el Municipio de esa ciudad».

El obrero declaró que, entonces, Melella «lo obligó a materializar actos sexuales contra su voluntad frente al temor que implicaba negarse, dada su condición de Intendente y máxima autoridad de la ciudad».

A esa denuncia se le sumaron otros dos obreros.
 
Sus historias revelan un supuesto sistema de acoso que tiene a Melella como protagonista.
 
Según cuentan en sus denuncias, el Intendente tenía un «modus operandi» muy particular con los nuevos trabajadores de la municipalidad: daba empleo o solucionaba problemas de cobro de sueldos a cambio de favores sexuales.


El problema, según afirman, ocurrió antes de finalizar la última obra pública que la Intendencia le había encomendado. Ellos, en la denuncia, cuentan que la Municipalidad no les pagó el trabajo realizado y que el Intendente se quedó con el presupuesto que estaba destinado a cubrir los gastos de la construcción.

Alrededor de este episodio habrían ocurrido los abusos sexuales. Alfredo, uno de los obreros fue el primero que tuvo que soportar las insinuaciones de Melella. Primero por teléfono, con llamadas y mensajes de Whatsapp y luego personalmente en su casa.

Tiempo después, ocurrió lo de la obra pública. En ese caso, la víctima según denuncian fue Damián, otro de los trabajadores. Cansado ya de que no le pagaran lo que les debían, comenzó a mandarle mensajes de whatsapp a Melella con su reclamo.

«Un día, Melella le dice que lo vaya a ver a la casa. Y cuando llega, se le tira encima, lo acosa y comienza a manosearlo», contó a este diario Francisco Giménez, abogado denunciante.

Melella fue seminarista salesiano antes de dedicarse a la política. En 2002 entró a trabajar en la Municipalidad de Río Grande como un empleado más y fue escalando posiciones, primero en las filas de la UCR y luego pegó el salto al kirchnerismo. /Clarín

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