Política

“Paz y Amor en el PJ Tucumano”, las claves del acuerdo Manzur-Jaldo

Un último llamado telefónico de Alberto Fernández y una reunión cara a cara en la Gobernación de Tucumán terminaron por destrabar este lunes a la mañana el feroz conflicto entre Juan Manzur y su vice Osvaldo Jaldo.

La paz -¿temporaria o definitiva?- permitió que ambos asumieran este mismo lunes en sus nuevos cargos, uno como flamante jefe de Gabinete de la Nación y el otro como gobernador.

Manzur y Jaldo mantenían una pelea “a muerte” desde hace meses. Había estallado en marzo, cuando el entonces vice gobernador torció la voluntad del mandatario provincial y nombró a alguien de su riñón como defensor del Pueblo de la provincia.

La disputa escaló primero con la fractura en dos bloques legislativos del oficialismo tucumano, Lealtad Peronista, alineado con Manzur, y Justicialista de Todos, que respondía a Jaldo.

El siguiente escalón en la disputa fue en las PASO, cuando ambos compitieron con boletas propias en las primarias. Se impuso la lista del gobernador por 100 mil votos de diferencia, lo que parecía sepultar las chances de Jaldo de acceder a la gobernación en 2023, según publica Clarín.

Una semana después, a Jaldo le cayó un regalo del cielo: por pedido de Cristina Kirchner, Fernández lo convocó al Gabinete. Y al perdedor de las PASO se le abrió el camino para sentarse en el asiento del gobernador.

Por pedido de Manzur que no quería dejarle el poder a su rival político, durante el fin de semana trascendió que desde la Casa Rosada le habían ofrecido a Jaldo asumir como director del Provincias del Ministerio del Interior o un puesto en el directorio del Banco Nación: rechazó ambas ofertas porque lo que quería es ser gobernador.

El sábado, el Presidente lo llamó. Y en la noche del domingo, cuando ya era un hecho que Jaldo no aceptaba dar un paso al costado -el artículo 91 de la Constitución de Tucumán dice que el vice es el reemplazante natural del Gobernador en caso de que éste se ausente- Fernández volvió a comunicarse, dijeron fuentes del jaldismo. Ahí empezó a destrabarse la pelea.

En esa charla, Jaldo se comprometió a retocar la configuración de las autoridades legislativas para que el presidente subrogante -es el que tendrá ahora el control del cuerpo- dejara de ser el jaldista Regino Amado y que en su reemplazo asumiera el manzurista Sergio Mansilla.

Las otras dos claves fueron que el vice gobernador se comprometió a no tocar a los ministros del Gabinete provincial y que el Presidente le dio la palabra de que desde Nación no iban a perjudicarlo con el reparto de fondos con el fin de entorpecerle la gestión, según detallaron a Clarín cerca del nuevo gobernador.

Tras cruzar un puñado de llamadas durante el fin de semana -no se hablaban desde marzo-, Manzur y Jaldo se reunieron este lunes en la Gobernación.

Ahí se terminó de sellar la paz. Se acordó que los dos bloques legislativos peronistas volvían a unificarse en uno solo y que Manzur enviaría a la Legislatura su pedido de licencia, que fue tratado y aprobado este mismo lunes en una sesión extraordinaria.

Automáticamente Jaldo quedó a cargo del Poder Ejecutivo provincial, sin necesidad de jurar.

Lo del compromiso del nuevo gobernador de no tocar al Gabinete genera alguna duda.

Se especula que en caso de que Manzur no regrese a la provincia después del 14 de noviembre, día de la elección legislativa nacional, Jaldo podría sentirse con las manos libres para nombrar ministros propios y perfilar el gobierno para buscar un nuevo mandato en 2023.

Por lo pronto, en Tucumán corría este lunes la versión de que los ministros de Educación y de Seguridad, los manzuristas Juan Pablo Lichtmajer y Claudio Maley, podrían desembarcar como parte del nuevo equipo de funcionarios de la Jefatura de Gabinete.

Ambos ministros fueron fuertemente cuestionados por Jaldo en los últimos meses. Es más: Lichtmajer fue interpelado en la Legislatura por una jugada de Jaldo.

Al menos en público, Jaldo buscó cortar con las especulaciones: “Queda claro que la licencia del gobernador es transitoria”, dijo tras reunirse con Manzur.

Y para alejar fantasmas de los manzuristas -se hablaba de “posibles revanchas”- se reunirá este miércoles con los ministros y el jueves con los 19 intendentes de Tucumán.

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