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El padre Grassi condenado a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores, pidió salir de la cárcel con la excusa del coronavirus

El sacerdote Julio César Grassi, solicitó la prisión domiciliaria con la excusa del coronavirus, según confirmó este jueves Juan Pablo Galladro, histórico querellante en la causa.

Según dijo Gallardo, la defensa del cura presentó un pedido aludiendo una afección respiratoria; tiene miedo de contagiarse la enfermedad, ya que en el penal de Campana, donde está detenido hace seis años, se registró un caso positivo de Covid-19.

Gallardo confirmó que se ha realizado una presentación ante la Justicia para objetar el pedido de Grassi. “Fuimos sorprendidos por una maniobra insólita porque no integra ningún grupo de riesgo; es un violador, un delincuente sexual condenado con sentencia firme porque se expidió la Corte Suprema de la Nación”, recordó.

El caso de Julio César Grassi fue el primero resonante contra un sacerdote de la Iglesia Católica (foto de archivo: NA)

l abogado querellante denunció también que en los Juzgados de Ejecución de Morón, quien debe controlar en el ámbito de la provincia de Buenos Aires el cumplimiento de las penas, le confirmaron que “no existe ningún detenido con apellido Grassi”.

Gallardo aseguró que “una vez más Grassi, quien siempre ha tenido la habilidad de sustraerse de controles, primero de la Iglesia, después del Estado y ahora de la Justicia, además es un preso sin control” y que “podría salir en estas horas sin que el Estado tenga la información de su salida”. “Como querellante y en cumplimiento de la ley de víctimas, acabamos de solicitar que se impida que salga a la calle”, añadió.

Según el letrado, de salir de prisión, “en pocas horas Grassi podría estar, de manera casi clandestina, dando misa porque la Iglesia tampoco no lo ha apartado ni sancionado”.

Los cuatro tomos escritos por el abogado Marcelo Sancinetti.

En tal sentido, recordó que el Vaticano nunca se pronunció directamente sobre el caso, pero encargó cuatro libros que lo declaran inocente. “Es el momento para que el Papa Francisco de una señal y terminar con estas maniobras insólitas que Grassi está encabezando con el objeto de salir en libertad y dar misa”, ratificó Gallardo.

“Esto es una burla a los tres poderes del Estado por parte de un condenado firme que está en condición de continuar en la cárcel y no hay motivo para que salga, y menos con una maniobra oscura y por fuera de las leyes”, concluyó.

Grassi también fue condenado a dos años de cárcel por malversación de fondos de la fundación “Felices Los Niños”.

 

 

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